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Delta De Venus – Anais Nin

Un coleccionista de libros ofreció a Henry Miller cien dólares mensuales para que escribiera cuentos eróticos. Era como un castigo dantesco condenar a Henry a escribir cuentos eróticos a dólar la página. Henry se negó, porque en aquel momento su humor era totalmente opuesto al rabelaisiano, porque escribir por encargo constituía una ocupación castradora, y porque escribir con alguien mirando por el ojo de la cerradura arrebataba toda espontaneidad y todo el placer a sus aventuras, plenas de imaginación. Henry me habló del coleccionista. A veces almorzaban juntos. Le compró un original y luego le sugirió que escribiera algo para uno de sus viejos y ricos clientes. No podía decir mucho acerca de él, salvo que estaba interesado en los relatos eróticos.

Formato:  pdf Comprimido:  Sí Lenguaje:  Español

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