You cannot copy content of this page

Los Imperios del Antiguo Oriente de Elena Cassin, Jean Bottero y Jean Vercoutter

En 1594, las tropas hititas se apoderaron de Babilonia, poniendo fin así a la vacilante primera dinastía babilónica.

Este suceso, que en sí mismo no tiene ningún valor particular (hacía mucho tiempo que Babilonia soportaba ya ataques por diferentes sitios, que cada vez le era más difícil rechazar), marca, sin embargo, el final de una época. Las condiciones políticas que prevalecían en el “Creciente fértil” se habían modificado. Los pueblos “nuevos”, hurritas, hititas y casitas, que desde hacia siglos amenazaban aquella región, iban infiltrándose por varios sitio con mayor y menor éxito, constituían pequeños principados en algunos lugares, y conferían a ciertas zonas una “coloración” nueva, han conseguido ya agruparse en entidades políticas y formar estados que desempeñaban primeros papeles en la historia. Una de las consecuencias importantes que de ello deriva es que Babilonia no representa ya el elemento central de la política del “Creciente fértil”. Su importancia política sigue siendo, sin duda, considerable, pero sin alcanzar la que tiene como factor de cultura. Pues si el mundo oriental, en efecto, no está ya centrado alrededor de Babilonia, habla, sin embargo, el babilonio, en la medida en que esta lengua es la de la administración y la de las cancillerías. A este propósito se impone una comparación con el latín de la Edad Media, de la misma manera que es evidente el paralelo entre la importancia de las diversas escuelas de escribas y la de los conventos. Sin embargo, el babilonio no es únicamente eso; es también una lengua técnica, una especie de “Iingua franca” que dota a lo que se llama la civilización material de una gran parte de su vocabulario.
DATOS TÉCNICOS:
Formato: .PDF
Compresión: .RAR
Hospedaje: RapidShare, DepositFiles y Ziddu
Peso: 19.32 MB
Idioma: Español

Sin comentarios.

Deja tu Comentario